jueves, 17 de noviembre de 2011

Campaña “Unhate“ de Benetton

Siempre he sido admirador de las campañas de Benetton, estas durante años han sido muy impactantes por la manera de llamar la atención al mundo entero sobre temas multirraciales, entre otros, pero ahora después de algunos años en aparente calma Benetton prende las alarmas en el mundo con estos montajes que son bastante molestos para quienes aparecen en ellos, es tal la molestia que ya el Vaticano protesto y Benetton tuvo que retirar la escandalosa imagen en la que el Papa Benedicto XVI se estaba besando con Ahmed Mohamed, el-Tayeb el imán de la mezquita Al-Azhar en El Cairo, no es para menos, que estarna pensando Hugo Chávez y Barck Obama, por no mencionarlos a todos, aunque el menos ofendido es el presidente de Francia Nicolas Sarkozy y la canciller de Alemania Angela Merkel, pues al fin y al cabo es un beso entre hombre y mujer, que es lo normal.

Las tácticas de Benetton que ahora quieren volver por esas lindes con la campaña “unhate” en la cual retratan a varias figuras políticas besándose con sus principales contrarios.

Bajo el lema “Unhate“ Benetton quiere lanzar un mensaje con el que detener el odio. La marca “nos invita a considerar que el amor y el odio no están tan alejados entre sí como pensamos“. Adiós al odio y a dicha cultura.

La instantánea del Papa Benedicto XVI con Ahmed Mohamed, el-Tayeb el imán de la mezquita Al-Azhar en El Cairo, fue colgada del Puente de Sant’Angelo en Roma, cerca del Vaticano, como informa El Mundo.
En otras de las imágenes salen Angela Merkel y Nicolas Sarkozy, canciller de Alemania y presidente de la República Francesa, respectivamente.

Mahmud Abbas, presidente de Palestina, con Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel.


El Querido Líder de Korea del Norte, Kim Jong-Il, con el presidente de Corea del Sur, Lee Myung-Bak.




AUnque Barack Obama es quien más pilla. Primero con el Presidente de la República Popular China, Hu Jintao.


Y segundo con Hugo Chavez, presidente de Venezuela.










domingo, 9 de mayo de 2010

Eugene Atget

Eugéne Atget, nace en Libourne (Francia) el 12 de Febrero de 1857.

Aún joven, viaja a Uruguay: quiere ser marino, profesión que deshecha al poco tiempo.

Forma parte de una compañía ambulante de teatro. No le encargan los papeles principales, debido a su no muy agradecido físico y a su fuerte acento regional. Otra vez en París intenta ser pintor, pero de nuevo no tiene suerte.

Se convierte en fotógrafo que suministra material a los pintores de estudio de la época, los cuales incorporan a sus cuadros los detalles, flores, objetos y árboles que registra con su cámara.

Él considera sus fotografías como documentos para artistas. ‘También trabaja para ciertos organismos oficiales como la Comisión del Viejo París y la Biblioteca Histórica de la Villa de París, para los que realiza diferentes series:

París pintoresco 1898-1900, El viejo París 1898, El arte en el viejo París 1900, La fotografía del viejo París 1901, el París Pintoresco 1910.

Utiliza una cámara de fuelle con placas de vidrio de 18 x 24 cm. con el objetivo desplazado, para evitar que las verticales se distorsionen, lo que provoca la aparición de bordes negros en la parte superior de sus fotografías.

La cámara que utiliza pesa unos 20 Kgs. y aunque ya existían los negativos flexibles, él nunca los utiliza.

Viaja en autobús o en metro. En un cuaderno suyo que se conserva, figuran las direcciones de sus clientes con la parada de metro más próxima. Sus fotografías están realizadas a primeras horas de la mañana (se le solicitaba que no aparecieran personas) ya que el interés oficial se orienta hacia los monumentos históricos.

Recorre uno a uno los diferentes barrios de París. Amplía su objetivo de reflejar los monumentos históricos a todo edificio o lugar que le despierta interés. No está interesado en el Gran París de Hausmann, él está interesado en el París que cambia constantemente.

Realiza una cantidad enorme de fotografías desde 1898 hasta 1925, año de su muerte. Al final de su vida se sugestiona con el París que está desapareciendo, hay textos en sus fotografías que indican la próxima desaparición de los elementos que figuran en las mismas.

Debido a un cúmulo de circunstancias, sus fotografías analizadas hoy reflejan algo que es posible que él ignorase en el momento de realizarlas: Un París que ya no existe, la ausencia de personas o más bien la presencia fantasmal de las mismas.

Sus fotografías no tratan de representar ningún acontecimiento, sino que son visión frontal, una mirada fría y aséptica del objeto de la fotografía tal y como es. Este conjunto de elementos hoy nos transmiten una sensación de nostalgia y de drama, próxima a mensajes sugeridos por otros artistas nada ingenuos como puede ser Giorgio de Chirrío.

Este análisis de sus fotografías fue ya realizado en su tiempo por fotógrafos como Berenice Abbott y Man Ray a los que conoció.

Man Ray le presenta a los surrealistas. Le proponen publicar alguna foto en el número de Junio de 1926 de la revista La Revolución Surrealista (Corset de 1912). Atget dice: no incluyan mi nombre. Las fotos que tomo son simples documentos. La posición política y moral de los surrealistas no interesa a Atget.

En 1968 el MOMA de Nueva York adquiere 10.000 de sus negativos.

¿Son las fotografías de Atget meros documentos o es arte?

El trabajo de Atget trasciende a su creador.

Ha inventado la moderna fotografía.

domingo, 2 de mayo de 2010

DOROTHEA LANGE

Fotógrafa del pueblo. Así constaba en su tarjeta de visita. Aunque se inició estudiando en la CL.ARENCE WHITE SCHOOL, de marcado carácter pictoralista y posteriormente abrió un estudio en San Francisco, su salida a la calle como reportera marcó definitivamente las que serían las señas de identidad de su trabajo.



Su obra más conocida se desarrolla en los años 30, años de la depresión. Una profunda crisis asola el país y miles de campesinos no tuvieron más remedio que abandonar sus casas en busca de una tierra prometida.

Al igual que Walker Evans, con quien comparte esa mirada concisa y digna, recorre el país trabajando para la Farm Security Administration documentando la precaria situación en la que viven los aparceros.



Se convierte así en testigo de esta época, pero a diferencia de Evans, sus personajes ganan en humanidad. Se acerca a ellos de manera casi amorosa, dándoles un cierto halo de heroísmo.



Su obra es testimonio de la imagen más trágica de América, testimonio por otro lado lleno de compromiso, convencida de que sus imágenes podían ayudar a cambiar las cosas.



Su mirada huye de la sensiblería y de la dramatización, surge de un profundo sentimiento humano y de una conciencia social unida a una lucha incansable por la igualdad de la mujer.